Preguntas Frecuentes

Algunas preguntas nos las hacemos todos …

Programa de Colaboración y Cooperación
DAME LA MANO

Hemos recopilado algunas preguntas frecuentes de las personas con Enfermedad Reumática que forman las Asociaciones de LIRA, ya que pueden resultar interesantes para otros pacientes con necesidades similares. Para cualquier otra consulta puede ponerse en contacto con nosotros e intentaremos ayudarle. Las preguntas están ordenadas por categorías para facilitar su busqueda:


Psicóloga: Patricia García Luna
Psicóloga de Asociaciones de Pacientes.

Pregunta:
¿Qué puedo hacer para que no me afecte psicológicamente mi enfermedad reumática?

Respuesta:
Todos los acontecimientos negativos que nos sobrecogen en nuestras vidas, van a implicarnos una movilización de sentimientos y emociones, propia del proceso de aceptación que realizamos para adaptarnos a la nueva situación (dolor, limitación de la movilidad, etc..). En este proceso de asimilación tenemos que ir desarrollando y aprendiendo estrategias para saber abordar los síntomas con la mayor eficacia posible. Durante este camino de aprendizaje, procuraremos adoptar una actitud positiva y proactiva, evitando en todo lo posible, la pasividad y la negatividad, ya que si dejamos que dichos sentimientos se queden en nuestro estado anímico, podemos llegar a desarrollar un cuadro depresivo o ansioso.


Pregunta:
El tratamiento con antidepresivos y derivados del opio, ¿puede causar problemas neurológicos, falta de memoria, de concentración, …?.

Respuesta:
Es cierto, que los psicofarmacos pueden tener ciertos efectos secundarios adversos que alteran nuestra capacidad de atención, somnolencia o destreza, por ello siempre deben administrarse con prescripción medica, y reevaluar de forma periódica su indicación .Estos tratamientos deben ir acompañados de una intervención psicológica, con el fin de estabilizar nuestro estado anímico a la vez que desarrollamos destrezas que nos permitan combatir los sentimientos de tristeza o desesperanza.


Pregunta:
¿De qué modo nos puede ayudar el tratamiento psicológico a sobrellevar estas enfermedades crónicas?

Respuesta:
El tratamiento psicológico se indica cuando la persona, tras abordar con sus propios recursos y posibilidades la aceptación de una patología, se siente “incapaz” de sobrellevarlo por si misma, siempre aconsejamos que antes de acudir a un psicólogo, la persona se de el tiempo suficiente para asimilar el nuevo diagnostico, las emociones deben reposar. El tratamiento terapéutico va a permitir a la persona superar la etapa de rabia y depresión hacia una etapa de aceptación y puesta en marcha, para conseguir aprender a vivir con su nuevo diagnostico, esto seria posible mediante técnicas como la reestructuración cognitiva con el fin de evitar la rumiacion de pensamientos, técnicas cognitivas-conductuales para enfrentarse a las situaciones de ansiedad que les genera las visitas medicas y los nuevos tratamientos, y todas las técnicas de relajación y visualización encaminadas a procurar el mayor bienestar posible.


Pregunta:
¿Qué influencia puede tener padecer una enfermedad reumatológica, como por ejemplo, la artritis reumatoide, en mi relación de pareja?

Respuesta:
Cualquier cambio en nuestra vida, puede conllevar  repercusiones en nuestra vida de pareja, y mas cuando hablamos de una patología reumatoide, que habitualmente implica reducir la vida social y puede condicionar nuestra vida sexual, como en otras patologías la base de la empatía esta en el conocimiento, en numerosas ocasiones por evitar preocupaciones excesivas a nuestros seres queridos o por tratar de no cambiar nuestras vidas, tratamos de ocultar nuestros sentimientos y emociones. Nuestra pareja debe conocer no solo lo que implica nuestra enfermedad sino también que pueden realizar para hacernos sentirnos mejor, el que estén informados, ayudara mucho a encontrar la compresión y apoyo que vais a necesitar tras recibir el diagnostico de una patología reumatoide.


Pregunta:
Exteriormente mi enfermedad reumática no se nota, ¿cómo puedo hacer entender a mis familiares como me siento y que tengo limitaciones ?.

Respuesta:
Las patologías que cursan con dolor crónico son habitualmente bastante incomprendidas, ya que el dolor es muy difícil medirlo y más cuando hablamos de patologías que cursan con brotes, lo que implica que algunos días podemos estar mejor y otros realmente limitados. Nuestros familiares deben conocer todo lo que supone nuestra enfermedad, tratando de implicarlos desde el principio en conferencias, actividades y otros eventos de interés, donde puedan conocer a otras personas también afectadas y a otros familiares. Eso permitirá que puedan tener una visión mas objetiva y amplia de la enfermedad, también es fundamental reforzar a nuestros familiares positivamente haciéndoles saber lo importante que es su apoyo, seguramente las personas se sentirán mas motivadas a ayudarnos , que si lo hacemos desde una petición poco asertiva o de recriminación.

Reumatólogo: D. Manuel Baturone Castillo
Unidad de Reumatología CEAL.

Pregunta:
¿Qué tratamientos ofrecen mejor resultado para tratar la Artrosis?

Respuesta:
El mejor tratamiento de cualquier enfermedad es el que corrige la causa que la produce. No se sabe aún la causa primaria que origina la artrosis pero sí los principales factores que conducen a ella: envejecimiento, sobrepeso en todos sus grados y las lesiones traumáticas que alteran la mecánica de la articulación. Así pues lo mejor es evitar los tóxicos que aceleran nuestro envejecimiento como el tabaco y el alcohol, los desarreglos de la alimentación que nos desencadenan la obesidad, y la sobrecarga laboral o recreacional que provocamos a nuestras articulaciones.

Un buen programa de tratamiento, adaptado a la zona corporal afectada por la artrosis, debe ayudar a disminuir el dolor y la rigidez de las articulaciones, a mejorar el movimiento de las mismas y a aumentar su capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas.

Teniendo en cuenta lo anterior la base del tratamiento asienta sobre el uso de ejercicios adecuados para la situación del paciente, medicación, dispositivos de asistencia o ayudas ortopédicas, y cirugía.

El papel de la actividad física es fundamental, quizás la mejor opción de todos los tratamientos.

La más adecuada es la realizada en el agua, en aquellos casos de afectación de columna dorsolumbar, caderas o rodillas.
Estiramientos, ejercicios aeróbicos como nadar o la bicicleta, de fortalecimiento, y de flexibilidad y equilibrio. Todos ellos adaptados a la medida de la situación de la persona afectada y acompañados con terapia de calor y frío adecuadas.

Enlazando con la respuesta a cuestiones anteriores sobre este tema, los fármacos usados para la artrosis pueden administrarse por vía sistémica, generalmente oral, raramente inyectable, reservada para procesos dolorosos o de inflamación aguda; por vía tópica o mediante infiltración en la cavidad articular o en las estructuras dolorosas próximas.

Los analgésicos deben ser el primer paso, paracetamol, metamizol o tramadol en dosis bajas, dado su buen perfil de seguridad. El uso de capsicina y antiinflamatorios tópicos han demostrado eficacia. El segundo escalón es el uso de antiinflamatorios en dosis bajas, siendo el ibuprofeno el más conocido y prescrito, hay muchos más con diferente grado de potencia y selectividad. En cuanto a los más selectivos, los COXIB, y en menor grado meloxicam y nabumetona, debe comentarse su mejor tolerancia digestiva con un perfil de seguridad cardiovascular, el otro problema de los antiinflamatorios no esteroideos, muy parecido a los no selectivos.

En cuanto a la prevención del daño estructural con fármacos, evitar que la enfermedad avance, simplemente resaltar que no existen evidencias inequívocas sobre ese efecto. A pesar de la profusión del uso de productos con colágeno y magnesio de diferentes marcas, no hay apenas evidencia científica para su uso, no existiendo ningún medicamento que los contenga y sí multitud de suplementos alimenticios. Existen muchas más evidencia en cuanto al efecto del condroitin sulfato y la glucosamina, al menos en lo que respecta a su acción analgésica de acción lenta, esto es, con su uso continuado, aunque puede haber cierta eficacia, dudosa, como protectores o modificadores de la evolución de la enfermedad.

Las infiltraciones: con corticoides si hay derrame sinovial importante, su efecto a largo plazo es muy limitado e incluso contraproducente; con hialurónico, en casos más avanzados, su efecto a largo plazo es más consistente; con plasma rico en plaquetas que puede complementar a cualquiera de los anteriores, para casos poco evolucionados. Las infiltraciones de ozono, salvo en el disco intervertebral donde pueden ser útiles en casos muy seleccionados, no tienen base científica para su uso en articulaciones de miembros.

Por último el uso de bastones en caso de afectación de caderas o rodillas, al menos para la marcha prolongada, y fajas para estancias en pie y carga de pesos, mejoran el dolor y corrigen la sobrecarga articular.

Cuando fracasan las medidas conservadoras anteriores la cirugía, generalmente mediante la sustitución protésica, es muy eficaz. Otras técnicas como la artroscopia de desbridamiento y la osteotomía para enderezar las articulaciones en una posición más correcta solo son útiles en casos muy seleccionados. El transplante de cartílago no es operativo en la artrosis.


Pregunta:
¿Tiene cura la Artrosis?

Respuesta:
No, no existe un tratamiento curativo para la artrosis, esto es, no hay un tratamiento que detenga el proceso o revierta sus consecuencia. Dicho esto, sí hay tratamientos preventivos, fundamentalmente con cambios en los hábitos de vida diaria, en particular de todas aquellas circunstancias que sobrecarguen las articulaciones con actividades físicas contraproducentes o aumento de peso corporal o evitando aquello que disminuya el proceso natural de recuperación como provoca el uso de alcohol y tabaco. Las secuelas de la enfermedad también tienen tratamiento con fármacos. El dolor con el uso de antiinflamatorios de acción rápida, los no esteroideos; de acción lenta, conocidos como condroprotectores, sin que hayan demostrado esta cualidad de forma evidente aunque sí su actividad analgésica, no sin controversia, entre diferentes estudios, que finalmente se decantan por aconsejar su utilización. El uso experto de infiltraciones con corticoides puede producir un alivio mantenido si se acompañan de medidas complementarias para evitar la pronta recaída si no se llevan a cabo y se tiene en cuenta que el corticoide intraarticular acaba dañando el cartílago. Las infiltraciones con hialuronato pueden ayudar algo al igual que las realizadas con plasma rico en plaquetas. Estas últimas infiltraciones son portadoras de factores de crecimiento derivados de las plaquetas de la sangre del propio paciente, debiendo dejar claro que no tienen, como se dice erróneamente, células madre, solo ejercen un efecto cicatrizante. Mediante la cirugía, en especial con la sustitución protésica de la articulación afecta se obtienen unos resultados magníficos en las secuelas de la artrosis, sobre todo cuando hay desviación del eje de la articulación, dolor o incapacidad severas, aunque con la posibilidad de fallos en la seguridad por infección o movilización del material que compone la prótesis. Por último no ay que olvidar la rehabilitación que puede revertir o minimizar las secuelas de falta de función si se realizan técnicas de fisioterapia realistas que no sobrecarguen mas de su límite la articulación afecta.


Pregunta:
¿Es normal que se recete sólo ibuprofeno para aliviar el dolor que provoca la Artrosis?

Respuesta:

No, no es normal, si la prescripción queda solo ahí. Generalmente se le da poca importancia al dolor crónico producido por la artrosis. Tiene que ver su gran prevalencia y la falta de recursos para hacerle frente. Tanto el paciente como el profesional tienen que mejorar su actitud frente a este proceso como cualquier otro de evolución crónica. Las soluciones no solo nos llegan de fuera. Es imprescindible el cambio de hábitos de vida no saludables para detener o ralentizar la evolución de la enfermedad artrósica. El ibuprofeno en dosis no superiores a 1800 mg al día es un fármaco relativamente seguro para el control de la inflamación y el dolor, siempre que no existan problemas de intolerancia digestiva o compromiso cardiovascular por hipertensión y sus complicaciones o insuficiencia cardiaca o renal. Dada la controversia sobre la eficacia de los antiinflamatorios de acción lenta, la administración sanitaria ha optado por desaconsejar el uso de estos fármacos que en algunos casos serían adecuados, evitando por lo tanto su prescripción en atención primaria.

Si existe derrame articular la extracción del líquido sinovial va a acelerar la recuperación y evitar que se formen quistes, fundamentalmente en las rodillas, con la administración de un corticoide intraarticular que corrija la inflamación sinovial secundaria hasta que surtan efecto medidas con resultados más lentos de conseguir.

Reumatólogo: D. Manuel Baturone Castillo
Unidad de Reumatología CEAL.

Pregunta:
Tengo diagnosticada la enfermedad de Espondilitis Anquilosante (EA en adelante) ¿Qué posibilidades existen de que mis hijos desarrollen EA?

Existe una susceptibilidad genética para el desarrollo de la enfermedad por una fuerte asociación con el antígeno de histocompatibilidad HLA-B27. El riesgo de padecer la enfermedad es algo mayor si un miembro de la familia (padre o hermano) desarrolla la enfermedad y si el hijo tiene el test para el antígeno HLA-B27 positivo, entonces el riesgo de padecer la EA es del 20 al 25%, aunque a veces esta enfermedad es menos severa, a pesar de que en estudios previos se dijo lo contrario, que la que aparece de forma esporádica sin antecedente familiar previo. Es decir para tener la enfermedad hay otros factores todavía no conocidos que influyen en que aparezca.

Así pues este antígeno no es solo el responsable de la enfermedad, aproximadamente el 3.7% de la población española lo posee. En este grupo, el riesgo de desarrollarla es entre el 2 y 5%. Por poner un ejemplo, en España, de cada 1000 personas, aproximadamente 37 tienen el HLAB27 positivo y de éstas, sólo 2  desarrollarán la enfermedad, proporción que se multiplica hasta por 20 si tienen un familiar de primer grado con el proceso.

Es muy poco probable que un hijo con el marcador genético negativo desarrolle la EA.



Pregunta:

Con EA, ¿podré seguir desarrollando una vida más o menos normal?

A pesar de que la EA es una enfermedad potencialmente grave que puede causar una importante discapacidad funcional y, en última instancia, fusión axial (anquilosis), sin dudas, sí podrá seguir desarrollando una vida prácticamente normal. No obstante de 1514 pacientes seleccionados del registro español de espondiloartritis, REGISPONSER, con datos del año 2011 el 60% tenía reconocida  algún grado de minusvalía con cierto predominio del sexo masculino. Este dato no se corresponde con otras poblaciones donde ese porcentaje queda entre el 9 y el 36% de los casos. En el registro de enfermos del sur de Suecia se observó que el 25% estaba de baja laboral antes de iniciar tratamiento con fármacos biológicos, a los 6 meses del comienzo cayó al 12%, al año era del 10%. Esta última proporción seguía siendo, a pesar del descenso, muy elevada respecto al 2.5% de bajas en el resto de la población.

El mantenimiento de la calidad de vida no solo está relacionada con la medicación sino con un programa adecuado de ejercicios, siendo válida esta premisa en estudios del año 2014 cuando ya estaban disponibles fármacos muy activos para el control de la enfermedad.

A pesar de todo se puede decir que el pronóstico funcional de la EA ha mejorado espectacularmente y que los casos con diagnóstico precoz, ya que existe una ventana de oportunidad para que el tratamiento sea muy eficaz, no deben evolucionar con ningún tipo de secuela funcional o estructural permanente, salvo episodios recortados de actividad que suelen ceder intensificando el tratamiento. Si la enfermedad se mantiene inactiva al menos durante dos años los indicadores de calidad de vida vuelven a la normalidad.

Reumatólogos:
Dra. Clementina López
Dra. Lourdes Ladehesa

Residentes de la Unidad de Reumatología del Hospital Reina Sofía de Córdoba
Bajo la supervisión del Director de la Unidad Dr. Eduardo Collantes Estevez.

 

¿Se están realizando investigaciones sobre la E.A actualmente?

Sí, en la actualidad existen numerosas líneas de investigación sobre la espondilitis anquilosante. Se dispone de registros de pacientes en permanente crecimiento que permiten realizar estudios de prevalencia de las distintas manifestaciones de la enfermedad, de respuesta a los tratamientos, de las características epidemiológicas de los pacientes, de enfermedades asociadas, de comorbilidades… Así mismo se realizan ensayos clínicos con terapias emergentes como los tratamientos biológicos. También se realizan estudios de laboratorio para detectar nuevas dianas terapéuticas, y para el análisis de los factores de riesgo cardiovascular en pacientes con espondiloartritis.

 

¿Qué diferencia hay entre los medicamentos genéricos y los biosimilares?

Los medicamentos genéricos son fármacos desarrollados a partir de otro fármaco de referencia al que se le ha expirado la patente. Para poder comercializarse como un fármaco genérico debe cumplir cuatro condiciones respecto al de referencia: mismo principio activo, misma dosis, misma forma farmacéutica, y ser bioequivalente al fármaco de referencia. La única diferencia entre los genéricos y los fármacos de referencia se puede encontrar en los excipientes utilizados.

Los fármacos biosimilares son aquellos desarrollados a partir de un tratamiento biológico de referencia al que se le ha expirado la patente. Para poder considerarse como tal, deben presentar la misma composición, dosis, vía de administración, eficacia y seguridad que el fármaco de referencia. Estos fármacos son producidos por síntesis biológica, es decir, se obtienen a partir de un organismo vivo, por lo que eventualmente podrían existir diferencias en el nuevo fármaco (el biosimilar), respecto a los fármacos “originales” (los biológicos). Por tanto, a diferencia de los medicamentos genéricos, no son copias exactas. A fecha de hoy, sin embargo, no se dispone en nuestro medio de un biosimilar para cada una de las terapias biológicas originales “de marca” existentes.


ESPONDILITIS INDIFERENCIADA

¿Qué es la Espondilitis Indiferenciada?

Las espondiloartropatías o espondiloartritis son una familia heterogénea de enfermedades reumáticas interrelacionadas que comparten características clínicas, patogénicas, genéticas, radiológicas, epidemiológicas y de respuesta terapéutica, lo que permite que se distingan claramente de otras enfermedades inflamatorias del aparato locomotor, especialmente de la artritis reumatoide. Dentro de este grupo se incluyen en la actualidad: espondilitis anquilosante, artritis reactivas, artritis psoriásica, artritis de la enfermedad inflamatoria intestinal, un subgrupo de artritis crónica juvenil y las espondiloartritis indiferenciadas.

Las espondilitis indiferenciadas son un grupo de enfermedades que presentan características clínicas, radiológicas y predisposición genética, sugestivas de la espondiloartropatía, pero que no cumplen los criterios para el diagnóstico de cualquiera de estas enfermedades. En algunos casos puede tratarse de un estadio precoz de una espondiloartropatía que con el tiempo, cuando presente más síntomas, se podrá encuadrar en una entidad clínica concreta, y en otros casos, no desarrollarán el cuadro clínico completo.


¿Puede ser hereditaria la Espondilitis Indiferenciada?.

El riesgo de padecer la enfermedad es algo mayor si un miembro de la familia (padre o hermano) desarrolla la enfermedad y si usted tiene el test para el antígeno HLA-B27 positivo. Entonces el riesgo de padecer la enfermedad es del 20%. Es decir, para tener la enfermedad hay otros factores, todavia no conocidos que influyen en que aparezca.


¿Son síntomas de la Espondilitis Indiferenciada: dolor de estómago, cansancio, dolores continuados …?

La espondilitis anquilosante es una enfermedad sistémica, lo que significa que puede afectar a otros órganos del cuerpo. En algunas personas puede causar fiebre, pérdida de apetito, fatiga e incluso inflamación en órganos como pulmones y corazón, aunque esto último ocurre muy raramente.


¿Cómo avanza la Espondilitis Indiferenciada?.

Es una enfermedad crónica que evoluciona produciendo brotes o ataques de inflamación de las articulaciones de la columna vertebral, o de otras articulaciones como los hombros, las caderas, las rodillas o los tobillos. Entre ataque y ataque, generalmente, el paciente se queda sin síntomas de dolor y mantiene una actividad cotidiana normal. Generalmente el paso del tiempo juega a favor del paciente, porque con la edad los brotes suelen distanciarse y ser cada vez más leves.

Hoy en día es poco frecuente que la espondilitis anquilosante sea grave, es decir, que se suelden todas las vértebras, dejando a la persona anquilosada y rígida. Esto es debido a que en la actualidad el diagnóstico se suele hacer de forma más temprana, lo que conlleva una mayor rapidez en el inicio de los tratamientos y en las medidas rehabilitadoras.

Sin medicación, ¿Avanza más rápido la Espondilitis Indiferenciada?.

Los medicamentos antiinflamatorios (AINE) consiguen disminuir e incluso suprimir la inflamación articular, aliviando de esta forma el dolor y permitiendo un adecuado reposo nocturno. Se ha observado en diferentes estudios que la persistencia de parámetros inflamatorios elevados se relaciona con la progresión del daño estructural en la columna vertebral; por tanto, un buen control de la inflamación y de la sintomatología mediante fármacos ayuda a que la enfermedad no progrese.

Carmen Muñoz López
Trabajadora Social.

La Fisioterapia es buena para mi enfermedad, Espondilitis Indiferenciada, pero es bastante cara.
¿Hay Centros Especializados más económicos y cercanos a mi domicilio?

Efectivamente los tratamientos y técnicas de fisioterapia son muy beneficiosos para las personas con enfermedad reumática, pero no son cubiertos por el sistema público de salud, por lo que las personas afectadas os véis obligados/as a buscarlos en los múltiples establecimientos, clínicas y/o centros de medicina privada.

Si la persona se lo puede permitir económicamente, puede hacerse de un Seguro de Medicina privado que normalmente tienen una cartera de clínicas o centros de fisioterapia concertados que pueden estar cerca de su domicilio.

Si no es así, las Asociaciones de Personas afectadas de Enfermedad Reumática, están repartidas por toda la geografía española y andaluza (puede consultarlas en el apartado Asociaciones de nuestra web) y suelen ofrecer actividades de movilidad, talleres de ejercicios o incluso la prestación de tratamientos de fisioterapia personalizados que si bien, no pueden estar  tan cerca de su domicilio, siempre van a ser mucho más económicas o incluso gratuitas por estar financiadas con ayudas y donativos públicos y/o privados.

 

 

Reumatólogo: D. Manuel Baturone Castillo
Unidad de Reumatología CEAL.

Pregunta:
¿Se puede saber al comienzo y en el diagnóstico de la Artritis Reumatoide (AR en adelante), el grado de afectación que llegará a padecer el paciente en el futuro?

El pronóstico de la artritis reumatoide que se inicia depende de una serie de variables que son conocidas desde hace años:

1) La presencia de mucha actividad inflamatoria en el comienzo de la enfermedad, con un recuento elevado de articulaciones dolorosas y tumefactas.
2) Otro factor fundamental es la presencia de alteración del estado general con gran incapacidad funcional.
3) La positividad de anticuerpos específicos de la artritis reumatoide: el factor reumatoide y los anticuerpos antipéptidos cíclicos citrulinados (PCC o ACPA en su acrónimo inglés), son también marcadores clásicos, aunque no completamente predictivos, de mal pronóstico y están ligados al hábito de fumar y a la presencia de marcadores genéticos de mala evolución.
4) La aparición de daño estructural precoz en forma de erosiones que se objetivan en las imágenes radiográficas o ecográficas de las articulaciones con actividad inflamatoria que suele coincidir con la falta de respuesta al tratamiento inicial, es otro marcador clásico de mala evolución.
5) Otros marcadores que auguran un mal pronóstico incluyen la presencia de lesiones extraarticulares, las más frecuentes son los nódulos subcutáneos, aunque puede haber actividad reumática en ojos y pulmones, raramente en otras estructuras.
6) Existen nuevos datos y herramientas para conocer al inicio cómo evolucionará la enfermedad aunque aún no están incorporados a la práctica clínica habitual. El sistema MBDA consiste en la cuantificación de 12 proteínas distintas del suero del paciente que nos ofrece un resultado entre 0 y 100 unidades, siendo la cifra igual o superior a 44 el corte que se relaciona con mal pronóstico clínico, dolor e inflamación, y estructural, erosiones y destrucción articular.  La presencia a pesar del tratamiento correcto de edema óseo en las articulaciones estudiadas por resonancia magnética o señal power Doppler en el estudio ecográfico son también marcadores de mal pronóstico.

Por último un tratamiento incorrecto o la automedicación, de pacientes con artritis reumatoide de reciente comienzo pueden ser los marcadores mas sensibles de la evolución insatisfactoria de la misma.



¿Favorece la AR desarrollar otras enfermedades como el Lupus?

La asociación, conocida como síndrome de solapamiento, entre la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes como el lupus ha sido debatida por muchos años. Se ha argumentado que las diferencias en el transfondo genético y los mecanismos que condicionan el desarrollo de ambas enfermedades hacen ambos procesos excluyentes. No obstante luego han aparecido datos que cuestionan esta afirmación. El seguimiento de una población afectada por artritis reumatoide durante 25 años, ha mostrado que hasta el 15.5% de éstos reunían 4 o más rasgos o criterios para poder diagnosticar lupus. Este porcentaje está afectado por el doble de riesgo de mortalidad que los que no presentan estos síntomas. A la inversa, otros estudios, muestran que el 3.6% de los pacientes con diagnóstico primario de lupus, reúnen criterios para el diagnóstico de artritis reumatoide. Todo esto indica que la coincidencia de estas dos enfermedades puede ser mayor a lo que correspondería con el azar que como mucho alcanzaría el 1.2%.

La explicación de estas coincidencias de síntomas de ambos procesos seguramente obedece a la falta de especificidad de algunos de los criterios diagnósticos como pueden ser la poliartritis que comparten ambas entidades o la presencia de úlceras bucales o dermatitis que pueden ocurrir en relación con efectos secundarios de los tratamientos.

En líneas generales se considera que la coincidencia de ambos procesos se da como mucho entre el 1.5-2% de los casos siendo gran parte de este pequeño porcentaje diagnosticados como rhupus, entidad muy debatida, al presentar lesiones erosivas en las articulaciones propias de la artritis reumatoide y no la deformidad típica, aunque poco frecuente, de Jacoud del lupus, solo presente en aproximadamente el 5% de los afectados por esta última enfermedad y que consiste en la desviación articular en ráfaga hacia el cúbito de las articulaciones proximales de los dedos con el metacarpo, dedos en cuello de cisne y pulgar en Z. Todo hace pensar que el rhupus es un tipo de paciente lúpico que desarrolla una artritis erosiva, quizá por coexistir anticuerpos de la artritis reumatoide que confieren ese riesgo, y no un paciente con artritis reumatoide que deriva en lupus.

La experiencia enseña que la presencia de artritis reumatoide hace muy poco probable la concurrencia del lupus aunque son dos procesos no excluyentes y que especialmente pueden aparecer juntos en ciertas familias con problemas de autoinmunidad que implican además de la artritis reumatoide y lupus, a procesos autoinmunes del tiroides.



¿Puede provocar la AR la aparición de rojeces/ronchas en la piel, fundamentalmente en la cara?

Claramente no. Entre las manifestaciones extraarticulares de la artritis reumatoide mas frecuentes se encuentran las lesiones cutáneas pero estas aparecen como nódulos subcutáneos en lugares de roce o presión o lesiones en la piel de las partes distales de los miembros en relación con daño vascular periférico inflamatorio que produce ulceraciones o extravasación de sangre, incluso gangrena.

Las lesiones faciales enrojecidas planas, conocidas como eritema, o sobreelevadas o ronchas, conocidas como pápulas, son propias del lupus eritematoso sistémico y menos frecuentemente del lupus crónico o discoide, y muy relacionadas con la exposición a la luz solar y que suelen respetar el ángulo que forma la nariz con los pómulos.


Reumatólogos:

Dra. Clementina López
Dra. Lourdes Ladehesa

Residentes de la Unidad de Reumatología del Hospital Reina Sofía de Córdoba
Bajo la supervisión del Director de la Unidad Dr. Eduardo Collantes Estevez.

 

¿Tenemos que estar el resto de nuestra vida con medicación como Metoject, Prednisona, etc ?

En la actualidad, no disponemos de un tratamiento curativo, pero sí múltiples tratamientos que consiguen parar la evolución de la enfermedad y mantenerla inactiva, evitando así las secuelas de la inflamación persistente. El tratamiento de la artritis reumatoide incluye medidas generales (no medicamentosas) y tratamiento farmacológico. El tratamiento de la artritis reumatoide con fármacos incluye dos grupos:

1) Fármacos para aliviar el dolor y la inflamación a corto plazo.
Son útiles para bajar la inflamación y sobrellevar el dolor del “día a día”, pero no sirven para modificar la evolución de la enfermedad a largo plazo. En este grupo están los llamados antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno, dexketoprofeno, naproxeno… y los glucocorticoides como la prednisona, que se administran únicamente en momentos de inflamación articular o en épocas de mayor dolor, y se retiran cuando mejoran estos síntomas.

2) Fármacos modificadores de la evolución de la enfermedad (FAME).
Estos medicamentos no sirven para tratar el dolor en un momento determinado, sino que actúan haciendo que la actividad de la enfermedad a largo plazo sea menor. En este grupo encontramos FAMEs convencionales como metotrexate, lefluunomida, salazopirina, cloroquina, azatioprina y FAMEs biológicos como infliximab, adalimumab, etanercept, golimumab, certolizumab, abatacept, tocilizumab o rituximab. Estos tratamientos sí es necesario mantenerlos a muy largo plazo, con seguimiento estrecho por su reumatólogo, con analíticas, y pudiendo en todo caso ajustar la dosis si existe buena respuesta.

 

Al ser una enfermedad del sistema inmunitario, ¿Puede ser un desencadenante para padecer otras enfermedades?

La artritis reumatoide puede producir síntomas por su afectación fuera de las articulaciones, como por ejemplo, fiebre inexplicable (sin infección ni otra causa que la justifique), cansancio, hormigueos en manos o pies, ronquera mantenida sin tener catarro, sensación de falta de aire, tos continua, dolor en el pecho o los costados. En algunos pacientes, también se asocian otras enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren, en este caso secundario, que justifica que los pacientes presenten sequedad de boca y ojos. En la piel, pueden aparecer nódulos reumatoides, que son abultamientos duros que aparecen en las zonas de roce (codos, dorso de los dedos, zona del talón…).

 

¿Es una enfermedad degenerativa solo con el paso del tiempo o se desarrolla con brotes?

La Artritis Reumatoide es una enfermedad que cursa en forma de brotes, sólo con la instauración de un tratamiento modificador de la enfermedad se podrá disminuir la frecuencia y la intensidad de los brotes, llegado incluso a evitar su aparición en algunos casos. La inflamación articular mantenida, o el haber presentado numerosos brotes de gran intensidad, puede dar lugar con el paso de los años a un daño articular que puede producir deformidad de las articulaciones y limitación de los movimientos.

 

¿Cabe la posibilidad de que pierda la movilidad total?

En la actualidad, gracias a los nuevos tratamientos disponibles, se ha conseguido cambiar la historia natural de la enfermedad, y los casos de pérdida total de la movilidad son muy excepcionales, se encuentran en claro descenso y cada vez se observan menos. Si la inflamación articular persiste puede acabar dañando los huesos, ligamentos y tendones que hay alrededor. La consecuencia será la deformidad progresiva de las articulaciones y la reducción de la movilidad articular, lo que puede llevar al paciente a un cierto grado de discapacidad para hacer algunas tareas de la vida diaria. En algunos casos rarísimos, en los que no se ha cumplido el tratamiento de forma correcta durante mucho tiempo, y existe una especial persistencia de los síntomas o una gran actividad de la enfermedad difícil de controlar, se puede llegar a la anquilosis total de una articulación, es decir, a la rigidez, en especial de manos, pies, o codos

 

¿Es la A.R una enfermedad hereditaria?

La causa de la artritis reumatoide es desconocida, pero sí existen algunos factores que predisponen a desarrollarla. Uno de estos factores es el genético, esto no quiere decir que sea una enfermedad hereditaria (que pasa de padres a hijos) sino que existen ciertas variantes en algunos genes que predisponen a presentarla, y esto justifica que en algunas familias haya varios casos.

 

¿Existen medidas preventivas?

Además del factor genético, existen otros factores que aumentan el riesgo de padecer artritis reumatoide que sí podemos controlar, como son el tabaco y las infecciones de la boca. El componente genético no se puede evitar ni controlar, pero otros, en especial el tabaquismo, que tiene un gran papel en el desarrollo de la enfermedad, debe ser completamente evitado por el paciente.

 

¿Habrá cura para la enfermedad?

Primero tendríamos que definir a qué le llamamos cura; en la inmensa mayoría de las enfermedades crónicas (no solo las reumáticas) no se consigue la vuelta a la normalidad absoluta. Es poco probable que a muy corto plazo se consiga una cura de la enfermedad, ya que se trata de una enfermedad autoinmune en la que el propio sistema inmunitario del paciente crea anticuerpos contra las articulaciones. Sin embargo, los tratamientos que se están desarrollando en la actualidad tienen como principal objetivo que los pacientes se encuentren de forma permanente en fase de remisión (sin signos de actividad) para que puedan llevar una vida activa.

 

¿Habrá tratamientos biológicos asequibles, tanto economicamente hablando como sin provocar secuelas en el paciente?

Desde el punto de vista económico, en el último año han aparecido los llamados “biosimilares” (fármacos con la misma composición, dosis, vía de administración, eficacia y seguridad que el fármaco de referencia), los cuales presentan un precio considerablemente menor al fármaco de referencia. Sin embargo, son producidos por síntesis biológica, es decir, se obtienen a partir de un organismo vivo, por lo que su precio siempre será mayor con respecto a los fármacos producidos por síntesis química. En cuanto a las consecuencias de estos tratamientos, si bien este mecanismo de acción puede podría reducir la capacidad del paciente de hacer frente a las infecciones cotidianas o a la detección y eliminación de células malignas, los estudios epidemiológicos han demostrado que la vigilancia estrecha ha conseguido minimizar este riesgo y garantizar una seguridad que inclina la balanza hacia el uso de estos fármacos cuando la indicación está establecida.

 

¿Cuál es el tiempo óptimo de las prótesis en general y de la cadera en particular?

La duración de las prótesis artificiales dependen de numerosos factores, como son el estado del paciente, el nivel de actividad y el peso, así como la precisión de su colocación durante la intervención. Las prótesis actuales, tanto de rodilla como de cadera, están diseñadas para durar por lo menos unos 15/20 años.

 

¿Se está investigando en la creación-fabricación de prótesis?

Continuamente se está investigando en la creación de nuevos materiales que no generen rechazo por parte de nuestro organismo y que sean permanentes. Actualmente se está estudiando la creación de una prótesis a medida mediante la técnica 3D, con un material biodegradable combinado con cartílago fabricado con células madre del propio paciente. El segundo objetivo de estas prótesis es acabar con el dolor de la zona y frenar el avance de la artritis, y de este modo ofrecer una mejor calidad de vida.

 

¿Es la alimentación un suplemento para mejorar la enfermedad?¿Si fuese así, quien es el profesional que debe informar?

En estos momentos no se conoce con exactitud si la alimentación juega un papel en el desarrollo de la artirtis reumatoide y en su evolución. Parece, aunque no está del todo claro, que determinados alimentos como el aceite de oliva, aceites de pescado, frutas y vegetales pueden tener un cierto efecto protector. Por otra parte, la ingesta de estos alimentos tiene efectos beneficiosos en otros aspectos de la salud, por lo que independientemente de su papel en la artritis reumatoide, deben incluirse en cualquier dieta.

 

Beatriz López Candela
Fisioterapeuta.

¿Qué ejercicios debería realizar para mejorar mi salud si tengo AR?

De forma general, te aconsejaría que realices una actividad física que te guste y te motive; esto es lo principal, porque por muy beneficioso que pueda ser un deporte concreto, si no te gusta dejarás de hacerlo antes o después. Baile, natación, hidroterapia, Pilates, padel, yoga, bicicleta… Hoy en día hay muchísima variedad de ejercicios. Importante que sean ejercicios de tipo cardiovascular, de intensidad media y duración de aproximadamente una hora, y mucha precaución cuando tengas un brote.

De forma más concreta, dependiendo de las articulaciones afectadas por la artritis, habrá ejercicios que te sienten mejor o peor. Por ejemplo, si los pies están afectados, podrían resultar dolorosos los ejercicios que tengan saltos, como zumba, aerobic o algunos tipos de baile. Igualmente, dependiendo de tu grado de afectación, podrás aguantar más o menos tiempo realizando dicho ejercicio. Por ello es recomendable que acudas a un fisioterapeuta que valore el estado de tu enfermedad y te pueda aconsejar más exactamente el tipo de ejercicio que más te puede beneficiar.

Para tener un poco más de información general acerca de lo beneficios del ejercicio físico en AR, te recomiendo que leas este artículo que escribí para LIRA sobre este tema (ENLACE DEL ARTÍCULO).

 

 

Reumatólogo: D. Manuel Baturone Castillo
Unidad de Reumatología CEAL.

Pregunta:
¿Qué tipo de tratamientos y fármacos existen para tratar la Fibromialgia?

Respuesta:

Los pilares del tratamiento son los métodos no farmacológicos: educación, ejercicio físico (el de mayor evidencia) y la terapia cognitivo-conductual. En caso de necesidad y sabiendo que es un complemento de lo anterior se puede acudir a diversos fármacos para usar según el perfil de cada paciente.

En las alteraciones del sueño se ha demostrado la eficacia de los antidepresivos triclíclicos, los mas veteranos del grupo de fármacos antidepresivos, en particular la amitriptilina y ciclobenzaprina. En dosis bajas han demostrado en ensayos clínicos su eficacia en el control del dolor y el insomnio con sueño no reparador. Cuando existen alteraciones psicológicas con ánimo triste los fármacos antidrepresivos que actúan evitando la recaptación neuronal de serotonina y/o noradrenalina, también han demostrado eficacia aunque con un menor nivel de evidencia.

Se conoce que los niveles de opioides internos en el sistema nervioso central están elevados en la fibromialgia, eso puede explicar la falta de respuesta a los derivados de la morfina en estos pacientes. Dentro de este grupo de fármacos opioides se encuentra el tramadol, en este caso, por su particular mecanismo de acción que también implica la potenciación de la vía natural del control del dolor a través de la serotonina y noradrenalina, si ha demostrado  su eficacia parcial en el alivio del dolor.

Existe un grupo de antiepilépticos que actúan de forma parecida a sustancias naturales del sistema nervioso, neurotransmisores, que reducen la excitabilidad neuronal y por lo tanto la propagación del dolor, conocidos como gabaérgicos, la pregabalina es el más aceptado como eficaz, dado el resultado favorable de ensayos clínicos para la fibromialgia con este producto donde reduce significativamente dolor y ansiedad.

Es importante no olvidar tratar las comorbilidades que pueden acompaña a la fibromialgia, colon irritable, cefalea tensional, cistitis intersticial o que la agravan por ser motivo de dolor musculoesquelético añadido si están presentes problemas artrósicos o enfermedad reumática autoinmune.

No obstante conociendo el punto de partida al valorarlas de forma periódica, puede conocerse la evolución del proceso.


Pregunta:
¿Qué tipo de revisiones o pruebas médicas debe realizarse una persona con Fibromialgia, para conocer su estado de salud y controlar el avance de la enfermedad?

Respuesta:
Una vez establecido el diagnóstico, que solo en caso de duda o mala evolución requeriría el concurso de especialistas, existe ya un formato teórico para la asistencia integral del paciente con fibromialgia en atención primaria, al tener este trastorno su propio proceso asistencial. En primer lugar aclarar que no existe ninguna prueba médica de laboratorio o técnica de imagen, con base científica, que objetive el estado de salud o el grado evolutivo de la enfermedad. Sí existen diversos cuestionarios para valorar la función física y la calidad de vida de los afectados aunque se basan en preguntas que solo tienen una respuesta subjetiva por parte del paciente. No obstante conociendo el punto de partida al valorarlas de forma periódica, puede conocerse la evolución del proceso.


Pregunta:
Con Fibromialgia ¿Se pueden realizar las mismas actividades que realizaba antes o se debe ralentizar/evitar alguna?

Respuesta:
En lo referente a la actividad física se debe atender a los estudios que se han realizado para evaluar si el ejercicio puede ser beneficioso en este proceso. En la última guía de la Liga Europea contra las enfermedades reumáticas (EULAR) publicada recientemente en este año 2017, se han revisado 34 ensayos clínicos con 2494 participantes que realizaron ejercicio aeróbico y se llega a la conclusión en líneas generales que la mejoría en la función física ocurre, en mayor o menor cuantía, pero en todos los casos. No así el dolor que en general mejora, aunque no siempre. Otros estudios valoran la influencia del entrenamiento para adquirir resistencia y en estos se demuestra que favorecen de forma significativa  la mejoría tanto del dolor como de la capacidad física. No hay una clara diferencia entre los ejercicios de estiramientos, los dirigidos a adquirir fuerza y los acuáticos o en suelo, aunque hay una mayor predilección entre los expertos por estos últimos.

Aclarada la influencia favorable del ejercicio físico sí hay que subrayar que no se debe llegar a una situación de agotamiento de forma que exista un fenómeno de rechazo por no adaptar la intensidad y la progresión a las características físicas de la persona afectada.

En cuanto a la esfera psicológica y la actitud frente a situaciones que puedan producir estrés, en los casos frecuentes de alteración del ánimo, la recomendación no es evitar las situaciones conflictivas sino como en el caso del ejercicio entrenarse, mediante técnicas de psicoterapia cognitivo conductual o de adaptación y superación.

Por último, al estar presentes prácticamente en todos los casos, los trastornos del sueño, se deben evitar aquellas conductas o actividades que puedan alterarlo, ejercicio previo, comidas copiosas, bebidas estimulantes o con contenido elevado de alcohol y la estancia en el dormitorio para otra cosa que no sea dormir o para disfrutar del sexo. Se debe establecer un horario lo mas riguroso posible de vigilia y sueño de forma que se siga un ciclo lo mas posible a un horario de día laborable, evitando permanecer despierto o al menos activo de madrugada y durmiendo cuando ya es de día.

 Reumatólogo: D. Manuel Baturone Castillo
Unidad de Reumatología CEAL.

Pregunta:

¿El tratamiento para la Condrocalcinosis, además de ralentizar la enfermedad, puede evitar el deterioro de la articulación afectada y el avance de la artrosis que normalmente genera?

Respuesta:

A diferencia de los avances alcanzados en los últimos años en las enfermedades reumáticas inflamatorias autoinmunes, la condrocalcinosis es una de las grandes olvidadas a pesar de su gran prevalencia. El pilar del tratamiento de este proceso es abortar la crisis aguda. El uso adecuado de antiinflamatorios no esteroideos y corticoides intraarticulares, a veces por vía sistémica, controla muy eficazmente los brotes de tumefacción y sus consecuencias a corto plazo: dolor, tumefacción e impotencia funcional. No ocurre lo mismo con los tratamientos  empleados para evitar el deterioro articular progresivo por el avance de la artrosis secundaria.

Existen formas asintomáticas de la enfermedad que solo se diagnostican de forma incidental tras una radiografía por otro motivo, son muy frecuentes conforme aumenta la edad de la población, alcanzando el 6% a los 60 años y hasta el 40% a los 80 años, sin que sea necesario adoptar ninguna terapia.

Cuando el depósito de cristales produce síntomas éstos pueden ser agudos, fácilmente controlados como se comentaba más arriba o crónicos con afectación de pocas o muchas articulaciones en lugares que no suele afectar la artrosis, proceso con el que se puede confundir.

Al contrario que en la gota y el úrico, hasta la fecha no es posible la eliminación de los cristales de pirofosfato de calcio depositados en el cartílago, ni siquiera el control de enfermedades que pueden producir la condrocalcinosis: hemocromatosis o hiperparatiroidismo, revierte el proceso.

Cuando las crisis agudas son frecuentes puede usarse, sin demasiada evidencia científica pero con buenos resultados en la práctica clínica, de forma continuada colchicina en dosis bajas, antiinflamatorios no esteroideos o corticoides también en dosis bajas.

Para casos refractarios se apuntó en estudios preliminares, que el metotrexato podría ser eficaz en el control del daño estructural. Con posterioridad quedó rechazada esta posibilidad tras la ausencia de efecto en estudios controlados frente placebo.

Aunque existe cierta evidencia para la indicación de un tratamiento biológico conocido como anakinra, inhibidor de la inteleukina 1, producto soluble que activa la inflamación por los microcristales, no está aún establecida como tratamiento formal por no estar bien sentada su eficacia y seguridad.

La hidroxicloroquina puede ser otra opción aunque solo se demostró su eficacia en un pequeño estudio en 36 pacientes, durante seis meses sin que posteriormente se haya confirmado.

Por último en caso de inflamación crónica no controlada con medios habituales puede eliminarse la sinovial de la articulación mediante el uso de un radiofármaco, el ytrio, que evita que siga la producción de líquido inflamatorio por esa membrana articular.

Finalmente y como resumen, la respuesta hasta la fecha es no, no se puede evitar la progresión de la artrosis secundaria aunque puede que el control de las crisis agudas reduzca en parte el daño crónico.